Extracto (1)
Años atrás se habia considerado muy valiente: habia cambiado la pequeña ciudad donde habia cimentado su vida por la gran capital, con sus estresantes calles, sólo porque sentía que lo tenia que hacer.
Ahora no sabía qué pensar. ¿Seguía siendo valiente por haber vuelto a cambiar de rumbo? ¿O no era más que una cobarde que huía? Fuera lo que fuese, allí estaba ella, recién bajada del autobús, con las maletas en el suelo, el cuerpo agarrotado por el largo viaje y las calles de su ciudad de siempre delante de sus ojos.
¿Qué hacer ahora? Por un lado, deseaba pasear por las calles, comprobar los cambios en el paisaje, buscar caras familiares. Pero por otro, necesitaba volver a la casa de sus padres, le urgía dormir durante horas. El viaje le había agotado pero esa no era la única causa de su rostro cansado y sus grandes ojeras: en los últimos meses había sido incapaz de dormir durante una noche entera por culpa del insomnio y las pesadillas, que se turnaban para llenar de angustia sus noches.
Optó por descansar y sus pies la arrastraron hacia su casa. No había nadie. Se alegró de llevar su juego de llaves que le permitieron llegar hasta la ducha y, después, hasta la cama de su juvenil habitación que se conservaba tal como la recordaba.