El ojo de la cerradura

Junio 12, 2008 at 6:21 pm (Trabajos universidad) (, , )

Si en algo destaca la fotografía es en su capacidad para hacer eternos pequeños instantes, para hacer que adquieran importancia gestos casuales. Gracias a una foto podemos revivir sentimientos pasados, recordar sensaciones olvidadas o, incluso, descubrir nuevos matices de un hecho concreto. Tal como dice la cubierta de este libro, cada día se hacen millones de fotografías y sólo unas pocas logran el reconocimiento público. No obstante, el hecho que una destaque no les quita el mérito al resto, que siguen cumpliendo a la perfección su función de plasmar un momento concreto y hacerlo eterno.

Sin embargo, corremos el riesgo de errar, y de forma grave, si consideramos a la fotografía como un fiel reflejo de la verdad ya que ésta sólo es la representación de un pequeño fragmento de la realidad. El resto depende en gran manera de la interpretación, del contexto, de la explicación que se le dé a esa imagen. Con esto lograremos situar la imagen y darle sentido pleno.

Juan José Millás sabe esto muy bien, por ello nos presenta un libro con 31 imágenes, todas en blanco y negro, y con variados fragmentos de la actualidad de nuestra sociedad. 31 imágenes acompañadas de 31 textos, en algunos casos más acertados que otros, que contextualizan lo que vemos y le dan una mayor dimensión a la realidad representada.

Imágenes de políticos se mezclan con modelos y con la realidad en África haciendo un mosaico un tanto peculiar que trata de representar el mundo, quizás no el actual, pero sí el mundo que ve Millás. Un mundo descrito con una patente tendencia hacia la izquierda, un mundo en el que tiene cabida la desigualdad entre el norte y el sur, claramente reflejada gracias a un anuncio de zapatillas por la siempre polémica Naomi Campbell y una foto, unas pocas hojas más atrás, del drama de las pateras.

Especialmente conmovedores resultan los textos acerca de una mujer afectada por el hundimiento del barrio del Carmel (página 35), de un niño africano (página 131) o la imagen de portada, que se usa para hablar del estado de abandono de un gran número de ancianos en la Comunidad de Madrid. Gracias a estas fotos se logra personalizar una serie de problemas que, a pesar de que todos conocemos, no logramos concienciarnos lo suficiente.

Por el contrario, las imágenes de la página 31, la correspondiente a Naomi Campbell (página 39) o la de la página 71 podrían ser incluso prescindibles ya que no dan ninguna información relevante como en el caso del resto de fotografías y pueden ser incluso consideradas como vulgares.

El ojo de la cerradura se trata, pues, de una obra a la que se le podría haber sacado más provecho, quizás con otra selección de imágenes, quizás con otras descripciones. No obstante, tiene los elementos suficientes para no dejar indiferente a nadie y, con toda seguridad, esto es lo que buscaba el escritor cuando pensó en este libro.

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